Más allá de las palabras de moda
En el mundo de las inversiones, solemos confiar en términos comunes para describir la ventaja competitiva de una empresa y los riesgos que enfrenta. Hablamos de empresas que tienen un "foso amplio" (wide moat) o de una inversión de "alto riesgo". Pero, ¿y si estas etiquetas son demasiado simples? ¿Y si no logran captar la historia real?
Lo cierto es que el panorama competitivo de una empresa y su perfil de riesgo son más complejos que un simple "alto" o "bajo". Al utilizar un lenguaje más preciso, podemos pasar de narrativas genéricas a una comprensión más sofisticada del potencial de inversión de una empresa.
Aquí presentamos los conceptos refinados para evaluar la Tendencia del Moat y el Riesgo Basado en la Valoración, diseñados para proporcionar un marco de trabajo más claro y accionable.
Replanteando la Tendencia del Moat: De lo Estático a lo Dinámico
El moat de una empresa —su capacidad para defender su cuota de mercado y sus beneficios— no es una característica estática. Es una parte viva de la empresa que cambia constantemente. En lugar de simplemente etiquetar una ventaja como "fuerte" o "débil", podemos usar un marco dinámico con tres estados clave:
Disruptivo: Este término reconoce que incluso un foso aparentemente impenetrable puede ser desafiado fundamentalmente. Es para empresas como Salesforce, cuyo servicio principal puede ser imitado por nuevas tecnologías como los agentes de IA. Un moat "disruptivo" es frágil, vulnerable a una sola innovación que podría cambiar las reglas del juego.
Duradero: Esto significa un moat que se mantiene fuerte y tiene una trayectoria probada. La ventaja competitiva de la empresa es estable y resistente frente a la competencia existente. Es un foso que ha sido probado y ha perdurado, ofreciendo un nivel predecible de protección.
Fortaleciéndose: Este es el estado ideal. Indica que la ventaja competitiva no solo se mantiene, sino que se está haciendo más fuerte. Esto puede deberse a un efecto de red creciente, economías de escala o una innovación continua que amplía la brecha entre la empresa y sus rivales.
Redefiniendo el Riesgo: Todo es cuestión de Valoración
Mucha gente define el riesgo como volatilidad o incertidumbre, pero cualquier inversor experimentado sabe que el riesgo real es una función de la valoración. El precio que pagas por los beneficios de una empresa es lo que determina, en última instancia, tu probabilidad de ganancia o pérdida.
Aquí están los tres indicadores clave para el perfil de riesgo de una empresa:
Premium (Sobreprecio): Este término sustituye al vago "alto riesgo" y describe a una empresa con una valoración que representa una prima significativa respecto a su promedio histórico o al de sus pares. Esta prima es un riesgo en sí mismo, ya que establece una vara muy alta para el rendimiento futuro. Cualquier pequeño error podría provocar una corrección rápida en el precio.
Sistémico: Este es el riesgo del que no se puede escapar. No se trata de la empresa individual, sino de la valoración general del mercado. Incluso una gran empresa con un múltiplo bajo puede sufrir en una caída generalizada del mercado.
Asimétrico: Este es el "santo grial" del inversor. Un perfil de riesgo asimétrico es aquel donde el potencial de ganancia es mucho mayor que el potencial de pérdida. Se aplica a empresas "infravaloradas", que cotizan a un múltiplo bajo de sus beneficios, con una ventaja competitiva clara y buenas perspectivas de crecimiento.